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Diez lugares de contemplación que pueden destruir tu proyecto de escritura

Basado en una charla del guionista venezolano Frank Baiz

1. Enamorarse de una idea –situación, tema, imagen– hace que muchas veces uno crea que la idea vale por sí misma. Se requiere convertir una idea en una historia. Una gran idea no garantiza un gran desarrollo de la historia, ni aun una estructura dramática.

2. Aferrarse a una anécdota. El desprendimiento por la anécdota es un requisito indispensable para un buen desarrollo dramático. La anécdota muchas veces es solo parte de una idea, una vía para decir algo. Hay una diferencia entre argumento (plot) e historia (story). El primero es cómo pasa y el segundo es lo que pasa. La anécdota sirve a la segunda, no al revés.

3. Enamorarse de un efecto narrativo que causa una reacción particular en el espectador y usarlo indiscriminadamente.

4. Identificarse con el personaje principal. El mayor reto de un creador es concebir una figura que tenga consistencia desde donde se mire.

5. Convertir la escritura en un medio para airear los conflictos personales. Hay que evitar a toda costa que el guion que uno escribe sea el vehículo de las propias confesiones. [Creo que esta afirmación es válida para todo tipo de escritura, pero aunque se utilice este recurso, esto debería servir al desarrollo del texto y no que el texto sea una excusa para airear asuntos personales.]

6. Estar convencido de tener la estructura correcta y no aceptar otras perspectivas. Con frecuencia, atreverse a cambiar de perspectiva enriquece el proceso creativo de una historia.

7. Aferrarse a la veracidad. El objetivo es hacer algo creíble, no intentar copiar la realidad.

8. Enamorarse de una interpretación del mundo. Uno no debería escribir para “entendidos”. [Incluso si se trata de un artículo especializado, un autor debería tener en cuenta la posibilidad de un lector en busca de nueva información y hacer que su escritura esté al alcance de la mayor audiencia posible, sin perder profundidad.]

9. Estar convencido de la originalidad intelectual del guion. La complejidad innecesaria es petulancia.

10. Aferrarse a las justificaciones. Ábrete a las críticas, inclusive las aparentemente destructivas, y verás como esa historia comienza a fluir.


Hace muchos años asistí en Caracas a una charla del guionista venezolano Frank Baiz sobre la creación de historias efectivas. Tomé notas y de vez en cuando las reviso, cuando me doy cuenta de que me he “enamorado” de una frase o estoy enfrascada en una manera específica de contar algo.

Aunque sus lineamientos están concebidos para la escritura de guiones, creo que aplican a cualquier tipo de escritura, incluso a textos de no ficción. Porque cualquier texto es básicamente una historia, y además, cualquier idea llega mejor si es contada como una historia. Nos gusta que nos cuenten historias, si no, pregúntate por qué los niños siguen amando los cuentos.

Quisiera aclarar que este texto es un resumen e interpretación propia de aquella charla, por lo tanto, pido disculpas al autor por cualquier desliz. [Los textos entre corchetes son comentarios personales.]

Por Fanny Díaz


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