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¿Blog o redes sociales?

En el principio fue “simplemente” una red. Para quienes hemos vivido en internet los últimos treinta años (¡cuánto tiempo ha pasado!), lo más emocionante de su evolución han sido las mutaciones de los distintos espacios. Lo que se va y lo que permanece, lo que cambia de nombre, lo que parece nuevo pero sigue un viejo uso.

A mí no me causan un verdadero asombro ciertos fenómenos por sí mismos, sino los hitos que ellos representan en esa evolución. Porque nunca me ha parecido que internet vino a ocupar el lugar de algo preexistente. Por derecho propio ha logrado, eso sí, darle una nueva dimensión a lo que ya teníamos. Vino a inaugurar la era de las interdependencias, la era de (qué obvio) vivir en red, en el sentido literal del término.

Por eso, cuando alguien me pregunta para qué publicar un blog en la era de redes sociales, mi respuesta es que no publicas un blog o tienes redes sociales. Haces que ambos trabajen juntos. Más que en la era de las redes sociales, estamos en la era de la interdependencia. De la inclusión. De la colaboración. O, para usar un término muy trillado, la sinergia.

Es verdad que en cierta forma el uso masivo de redes sociales vino a tomar el lugar de aquellos blogs íntimos, que eran bitácoras de lo cotidiano. Que al fin y al cabo es lo que significa blog. Con la masificación de las redes sociales el blog ha mutado a espacio público. Cierto blog ha muerto; viva el blog.

Un blog no está en competencia con tus redes sociales, al contrario, son aliados. Son parte de una estrategia. Un blog es el espacio donde puedes comunicar ideas, textos largos que estarán al alcance de todos por el tiempo que quieras, un espacio que probablemente no va a ser sometido a censura a menos que cometas una infracción muy grave. Y sobre todo, un espacio que es indexado por los motores de búsqueda en toda su extensión, lo que en términos generales no debería suceder con las redes sociales.

Y esa creo que es la mayor ventaja de un blog sobre un post en las redes: el tiempo que está en exposición al usuario potencial. Si se realiza un trabajo medianamente decente de SEO, un post puede seguir vigente por años y ser encontrado por los motores de búsqueda, mientras los posts de redes sociales están concebidos precisamente para ser efímeros. Porque cada medio tiene su propio lenguaje, no están pensados para competir entre sí, sino para trabajar interconectados. De la misma manera, una red social no ha venido a sustituir a otra sino a ofrecer alternativas. Cada una es diferente y apunta a un público particular.

En la última década el blog ha mutado a herramienta de marketing, inaugurando así la era de un marketing digital sin miedo a asumir su identidad de proveedor de valor. El blog es una herramienta para posicionarse como experto, para ofrecer el valor que tú creas a quien lo necesite. Valor es la palabra clave.

Somos creadores de valor, Mike Gastin

La versatilidad del blog puede convertirlo en una especie de oficina central que concentre distintos proyectos y medios para crear valor. Un lugar de referencia que redirija al usuario hacia las diversas alternativas que puedes ofrecer.

Utiliza todos los medios posibles para ofrecer tu valor al mundo. El blog es un medio más, uno muy eficiente y versátil, pero al fin y al cabo, en la era de las interdependencias, no trabaja solo.

Por Fanny Díaz

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