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¿Publicación o autopublicación? ¿De qué depende?

¿Publicación o autopublicación?

¿Publicar con una editorial o autopublicar? He aquí la cuestión. No solo de los nuevos autores, sino también de autores con cierto camino andado. (Pero concentrémonos aquí en los nuevos autores.)

Como todo en la vida, depende. Primero que nada, depende mucho del carácter del autor. Paciencia y resiliencia ante el rechazo son clave para llevar a cabo el empeño de ser publicado por una editorial. También hay que tener humildad para aceptar que no será la única voz en el proceso de publicación, ni tampoco quien tomará la mayoría de las decisiones. Y sobre todo para entender que solo recibirá 10 por ciento de las ventas de su libro, si las hay. Es muy raro que un nuevo autor reciba pagos por adelantado, a menos que se trate del ganador de un premio reconocido.

En el extremo opuesto del espectro está la posibilidad de autopublicarse, que da al autor rapidez, autonomía y alrededor de 70 por ciento sobre las ventas. El autor que se decida por esta opción también debe contar con ciertas actitudes: independencia de criterios, perseverancia, excelente manejo del tiempo y sobre todo habilidades para autopromocionarse.

Ahora déjame dar mi opinión. Personalmente, creo que incluso en estos tiempos de emprendimientos e indies, lo mejor que puede pasarle a un nuevo autor es ser publicado por una editorial formal, que tenga un catálogo establecido, redes sociales activas y eficientes y buenas relaciones con medios de comunicación, además de un óptimo sistema de distribución. Acceder a este tipo de editoriales, sin embargo, no siempre está al alcance de un nuevo autor, por decir lo menos.

Así que si el tiempo apremia, o ya no tienes paciencia para seguir enviando tu original ni siquiera una vez más, o tu única obsesión es dejar ir ese texto, la opción más lógica es la autopublicación.

Algunas autopublicaciones son más iguales que otras

Habría que tener en cuenta que el término autopublicación no se refiere solo a la plataforma de lanzamiento, sino especialmente al hecho de que el autor paga la edición. Vanity Press solían llamarlo algunos que evidentemente nunca estuvieron en la situación de decidir publicar por sí mismos.

La idea de autopublicación que la mayoría tenemos es aquella en la que el autor carga con toda la responsabilidad, independientemente de si lo hace solo o contrata especialistas en las distintas fases del proceso editorial. La llamaremos edición personal para distinguirla de una segunda modalidad, de la que hablaremos luego. 

El producto final de la edición personal llegará al lector a través de una plataforma de autopublicación, generalmente Amazon, pero también otras como Bubok, Lulu o Casa del Libro. No contará con ningún sello editorial que lo respalde, a menos que el autor haya creado su propio sello, y raramente encontrará lugar en librerías físicas.

La otra alternativa es contratar los servicios de una editorial especializada en autopublicación, que se encargue de todo el proceso, desde el cuidado de texto, diagramación y diseño, hasta la distribución y la promoción. Y que además proveerá algo nada deleznable: el respaldo de un sello editorial.

Daré de nuevo mi opinión personal: creo que la autopublicación a través de una de estas editoriales es la mejor opción para un autor que comienza, porque en general estas empresas se ocupan de las tareas más complicadas del proceso, especialmente la distribución, en particular de los ejemplares impresos. La distribución sigue siendo el talón de Aquiles de las publicaciones impresas, pues se trata de una tarea que consume mucho tiempo y necesita la mayor capacidad de negociación. Y con frecuencia las librerías prefieren negociar con empresas.

Contras: esta opción de publicación es mucho más cara que la edición personal. Además, como no todo estará bajo tu control es necesario escoger una empresa reconocida y de comprobada honestidad, que haya demostrado su capacidad para defender los intereses del autor y no solamente sus ganancias como negocio –que por supuesto tiene que tenerlas, como cualquier otra actividad económica.

De cualquier forma, el autor siempre tendrá que revisar los contratos firmados con cualquier empresa –especialmente las cláusulas referidas a derecho de autor y a los pagos–, estar atento a sus ventas y a cualquier posible anormalidad, y estar preparado para defender sus intereses. Los montos que cobran este tipo de empresas varían mucho, así como el porcentaje sobre ventas pagadas al autor, y pese a que este financie la edición solo recibirá una fracción del precio sobre cada ejemplar vendido.

Aunque en general los servicios de estas empresas incluyen promoción, esto no exime al autor de autopromocionarse y de construir su plataforma más allá de la publicación de un libro.

Con esto en el horizonte, al final cada autor debe decidir qué le conviene, qué va mejor con su carácter y con la trayectoria que se ha trazado, e incluso con su estado emocional y su estilo de gestión de proyectos.

De lo que no puede quejarse alguien que quiera publicar en este maravilloso siglo XXI tecnológico es de no tener un buen menú de opciones. ¡Buen provecho!

Por Fanny Díaz

2 Comentarios »

  1. En Argentina hay muchas editoriales que autopublican, pero ninguna distribuye libros en papel, salvo Dunken, e incluso ésta sólo tiene contrato con Librerías Cúspide para que venda sus ediciones. Y la corrección, mal, gracias: es uno mismo quien tiene que encargarse de eso. Yo autopubliqué dos libros y estoy bastante arrepentido.

    • Eduardo, por eso es que creo que el autor tiene que estar pendiente de los mínimos detalles y tratar de conseguir una empresa que realmente lo respaldo. Siento mucho que hayas tenido una mala experiencia. Yo autopubliqué un libro y el trabajo fue muy arduo, sobre todo la distribución. Por eso es que creo que para comenzar es mejor publicarlo con una editorial. Las cosas se irán decantando a medida que los canales se hagan más sofisticados, o al menos eso es lo que yo espero. ¡Gracias por la visita y por el comentario!

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